Los investigadores han creado con éxito células vivas a partir de bacterias muertas mediante el trasplante de un genoma totalmente sintético, un avance que podría acelerar el progreso en biología sintética. El logro demuestra un nuevo y poderoso método para diseñar organismos para realizar tareas específicas, que van desde la producción de combustible sostenible hasta la fabricación de productos farmacéuticos.
El problema de la vida sintética
La biología sintética tiene como objetivo diseñar y construir sistemas biológicos con funciones novedosas. En 2010, los científicos crearon la primera célula sintética insertando un genoma sintetizado en una bacteria viva. Sin embargo, resultó difícil verificar si la célula realmente funcionaba únicamente bajo el control del genoma sintético; Las bacterias absorben fácilmente el ADN externo, difuminando la línea entre los rasgos naturales y los de ingeniería. Esto se llama transferencia horizontal de genes y complica el proceso.
Un enfoque novedoso: primero matar, luego reconstruir
Para evitar este problema, los investigadores del Instituto J. Craig Venter (JCVI) dieron un paso drástico: mataron primero a la bacteria huésped. Usando mitomicina C, un fármaco de quimioterapia que destruye el ADN, incapacitaron a las células de Mycoplasma capricolum para reproducirse, dejándolas efectivamente “funcionalmente muertas”. Luego, el equipo trasplantó un genoma sintético de Mycoplasma mycoides a estas células sin vida. ¿El resultado? Algunas células revivieron, crecieron y se dividieron, lo que confirma que ahora estaban gobernadas enteramente por el ADN sintético.
¿Qué quiere decir esto?
Estas “células zombis” representan los primeros organismos vivos construidos a partir de componentes no vivos. Como explica John Glass del JCVI: “Tomamos una célula sin genoma y está funcionalmente muerta. Pero al agregar un nuevo genoma, esa célula resucita”. Las implicaciones van más allá de una hazaña técnica; Este método desafía nuestra comprensión de la frontera entre la vida y la no vida. Kate Adamala, de la Universidad de Minnesota, señala que las características tradicionales de la vida (metabolismo y replicación) se minimizan en estas células, lo que plantea interrogantes sobre lo que realmente define “vivir”.
El futuro de los organismos sintéticos
Actualmente, la técnica se limita a las bacterias Mycoplasma, pero los investigadores creen que es una prueba de concepto aplicable a organismos más complejos, incluidas la levadura y la E. coli. Esto podría permitir un desarrollo más rápido de “minifábricas químicas” diseñadas para producir medicamentos o remediar contaminantes ambientales. La capacidad de entregar de forma fiable grandes cargas útiles de ADN sintético supera un importante cuello de botella en este campo.
Si bien existen preocupaciones de bioseguridad (las especies de Mycoplasma utilizadas son patógenos para cabras y ganado), los investigadores enfatizan que los protocolos de laboratorio existentes minimizan el riesgo de liberación accidental. El trabajo representa un avance fundamental, al sugerir que la biología opera a lo largo de una línea más flexible entre la vida y la muerte de lo que se pensaba anteriormente.
La creación de ‘células zombis’ no es sólo una curiosidad científica; es un paso hacia una vida sintética más predecible y controlable y un vistazo al potencial de los organismos diseñados para resolver problemas del mundo real.























