Durante décadas, la cuestión de qué pasó con los neandertales ha cautivado a los científicos. Nuevas pruebas sugieren que su desaparición no fue una simple desaparición, sino una compleja interacción de factores, incluida la competencia con el Homo sapiens, el deterioro de la salud genética y un cierto grado de asimilación. La historia se desarrolla a lo largo de decenas de miles de años, comenzando con el lento aislamiento de los neandertales y culminando con su desaparición hace aproximadamente 34.000 años.

El largo declive: del aislamiento a la crisis

Los neandertales fueron una especie próspera durante casi medio millón de años y prosperaron en los duros climas de Eurasia. Sin embargo, sus poblaciones comenzaron a fragmentarse mucho antes de la llegada de los humanos modernos. Los estudios genéticos revelan que los neandertales padecían una baja diversidad genética, consecuencia de grupos pequeños y endogámicos. Esto significó menos genes beneficiosos y un mayor riesgo de acumulación de mutaciones dañinas.

“Los neandertales pueden haber sufrido lo que llamamos una carga mutacional”, explica Omer Gokcumen, genómico evolutivo de la Universidad de Buffalo. Sus pequeñas poblaciones no podían “eliminar” genes negativos, lo que daba lugar a una descendencia enfermiza y a una disminución gradual de la capacidad de supervivencia. Incluso una pequeña caída en las tasas de supervivencia infantil (tan sólo un 1,5%) podría haber sellado su destino en tan sólo 2.000 años.

La llegada del Homo Sapiens : competencia y superposición

Cuando los humanos modernos emigraron de África hace entre 55.000 y 45.000 años, se encontraron con los neandertales en Europa. La superposición duró miles de años, pero la dinámica no siempre fue hostil. La evidencia arqueológica muestra que en algunas regiones los humanos llegaron y encontraron que los neandertales ya habían desaparecido, mientras que en otras había una clara coexistencia… e incluso mestizaje.

“En algunas zonas, vemos que los humanos llegan a espacios vacíos en Europa donde aparentemente ya no hay neandertales”, dice Tom Higham, científico arqueológico de la Universidad de Viena. “Y en otros lugares, vemos que probablemente se produce una superposición… sabemos que las personas se están cruzando”.

El análisis genético confirma que los neandertales y el Homo sapiens intercambiaron ADN, lo que significa que todas las personas que no son de ascendencia africana poseen un pequeño porcentaje de genes neandertales en la actualidad. Esto sugiere que algunos neandertales fueron absorbidos por la población humana moderna, en lugar de ser completamente exterminados.

¿Fue la violencia un factor? El papel poco claro de la guerra

Si bien existen pruebas de violencia (una fractura de cráneo en Francia y una puñalada en Irak), es imposible decir si estas lesiones fueron infligidas por humanos u otros neandertales. No se han encontrado masacres, lo que deja abierta la cuestión de la guerra directa.

La ventaja de los humanos modernos: capacidad intelectual e innovación

Incluso sin una violencia generalizada, el Homo sapiens tenía ventajas. Los humanos modernos tenían cerebros más grandes y más conectados, lo que les daba una ventaja cognitiva a la hora de cazar, buscar comida y resolver problemas. Su capacidad para idear armas de proyectiles también puede haber resultado decisiva. La innovación cultural de los neandertales quedó rezagada, sin evidencia de armas de largo alcance.

El acto final: ¿asimilación o desaparición gradual?

El escenario más probable no es un evento único sino una combinación de presiones. La competencia por los recursos se intensificó a medida que crecieron las poblaciones humanas modernas. Los grupos de neandertales, ya debilitados por problemas genéticos, probablemente enfrentaron una mayor presión tanto de los humanos como de los demás. Algunos pueden haber sido absorbidos mediante mestizaje, mientras que otros desaparecieron en focos aislados.

“Los neandertales en su conjunto no tenían un destino cohesivo y compartido”, concluye Sang-Hee Lee, antropólogo biológico de la Universidad de California en Riverside. Algunos fueron masacrados, otros asimilados, otros simplemente desaparecieron. La historia completa sigue siendo confusa, pero la evidencia sugiere que la extinción de los neandertales fue un proceso complejo, no un solo acto de conquista.

El legado neandertal sigue vivo en nuestros genes, un recordatorio de que la historia de nuestra especie no es una historia de simples triunfos, sino de destinos confusos y entrelazados.

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