El canibalismo en las serpientes no es un extraño accidente de la naturaleza; es un comportamiento que ha surgido de forma independiente al menos once veces en diferentes especies de serpientes. Una revisión reciente de más de 500 casos documentados confirma que comer otras serpientes es una adaptación estratégica común, no una excepción extraña.
Por qué las serpientes se comen entre sí
Para los humanos, el canibalismo es un tabú. Pero las serpientes son diferentes. Los investigadores ahora creen que el canibalismo es un comportamiento flexible que surge cuando las condiciones lo exigen. Ya sea por escasez de alimentos, control de la población o pura oportunidad, comerse otra serpiente puede ser beneficioso.
El estudio, publicado en Biological Reviews, analizó informes de 207 especies de serpientes en todos los continentes. Los datos muestran que el comportamiento está sorprendentemente extendido. Como explica Bruna Falcão, autora principal del estudio: “Las serpientes han evolucionado para ser oportunistas. El canibalismo no es extraño para ellas; es simplemente efectivo”.
Comportamiento evolutivamente ventajoso
El valor de supervivencia del canibalismo no es nuevo. En otras especies, como las arañas y las mantis religiosas, el canibalismo puede ofrecer una ventaja reproductiva. Para las serpientes, los beneficios son más directos: mayor ingesta de energía cuando las presas son escasas y una forma de reducir la competencia.
Los comportamientos caníbales más comunes se encontraron en tres familias: Colubridae (29% de los reportes), Viperidae (21%) y Elapidae (19%). La alta tasa en Colubridae sugiere que el estrés (la falta de otras fuentes de alimentos) es el principal desencadenante. Las víboras en cautiverio también son propensas al canibalismo, probablemente debido al hacinamiento y al hambre. Por otro lado, se sabe que las cobras se alimentan de serpientes en la naturaleza.
La adaptabilidad es clave
Los investigadores descubrieron que las serpientes con mandíbulas más anchas tenían más probabilidades de practicar el canibalismo: la capacidad física de tragarse otra serpiente es obviamente un requisito previo. Pero lo más importante es que el estudio sugiere un fuerte vínculo entre las dietas generalistas y el comportamiento caníbal. Las serpientes que ya comen una variedad de presas tienen más probabilidades de recurrir a otras serpientes cuando sea necesario.
Sin embargo, algunos biólogos advierten contra la exageración de esta conexión. Como señala Xavier Glaudas, un biólogo que no participó en el estudio: “Los datos no confirman completamente un vínculo fuerte entre las dietas generalistas y el canibalismo. Se necesitan más pruebas”.
Una parte natural de la evolución de las serpientes
A pesar de las lagunas en los datos, los hallazgos son claros: las serpientes han desarrollado repetidamente este comportamiento como una estrategia adaptativa. El estudio proporciona una valiosa visión general de un fenómeno que ha sido subestimado y poco comprendido.
Las serpientes son criaturas muy adaptables. Su éxito en todo el mundo sugiere que el canibalismo es simplemente otra herramienta más en su caja de herramientas de supervivencia.
Se desconoce el alcance total del comportamiento caníbal de las serpientes, y muchos informes históricos están enterrados en libros y archivos oscuros. Es probable que investigaciones futuras revelen aún más casos de esta práctica sorprendentemente común y ecológicamente relevante.

























