Los Himalayas están experimentando una fuerte disminución de las nevadas invernales, lo que deja expuestas vastas extensiones de terreno montañoso y acelera el ya crítico problema del derretimiento de los glaciares. Los meteorólogos informan que las nevadas en los últimos cinco años han disminuido significativamente en comparación con el promedio entre 1980 y 2020, y algunas áreas casi no han registrado precipitaciones en los últimos meses. Esta reducción no es sólo un cambio estético; tiene consecuencias de gran alcance para los recursos hídricos, los ecosistemas y la estabilidad regional.
La ciencia detrás del declive
El principal impulsor de esta tendencia es el aumento de las temperaturas globales. El aire más cálido retiene más humedad, lo que provoca un aumento de las precipitaciones en las elevaciones más bajas, pero al mismo tiempo reduce las nevadas en las regiones más altas. Esto da como resultado una “sequía de nieve”, en la que las precipitaciones invernales son críticamente bajas, un fenómeno que ahora se observa en gran parte de la región del Himalaya. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y otros organismos científicos han confirmado que esta tendencia está directamente relacionada con el calentamiento global antropogénico.
El Departamento Meteorológico de la India (IMD) registró precipitaciones cercanas a cero en el norte de la India en diciembre, y los pronósticos sugieren que de enero a marzo se pueden registrar nevadas hasta un 86% por debajo del promedio en estados clave del Himalaya. Estas cifras se basan en el Promedio de Largo Período (LPA), calculado a partir de 30 a 50 años de datos históricos, que proporciona un punto de referencia para evaluar los patrones climáticos actuales.
El impacto en los recursos hídricos
La reducción de las nevadas amenaza directamente el suministro de agua de casi dos mil millones de personas. Los Himalayas actúan como las “torres de agua” de Asia, y el deshielo alimenta las principales cuencas fluviales que proporcionan agua potable, irrigación y energía hidroeléctrica a regiones densamente pobladas. A medida que aumentan las temperaturas, esta nieve se derrite más rápido, lo que altera el flujo natural y genera una posible escasez de agua. El ICIMOD informa que el deshielo aporta aproximadamente el 25% de la escorrentía total anual en las 12 principales cuencas fluviales de la región.
Este no es sólo un problema de un futuro lejano. Las anomalías en la persistencia de la nieve (el tiempo que permanece la nieve en el suelo antes de derretirse) han alcanzado mínimos históricos, y en 2024-2025 se registraron niveles casi un 24 % por debajo de lo normal. Cuatro de los últimos cinco inviernos han experimentado una persistencia de nieve inferior a la media, un claro indicio de una tendencia al empeoramiento.
Riesgos crecientes: inestabilidad y desastre
La pérdida de nieve y hielo no se debe sólo a la disponibilidad de agua. También desestabiliza las propias montañas. El hielo y la nieve actúan como un “cemento” natural que mantiene unidas las pendientes. A medida que estos elementos desaparecen, el riesgo de desprendimientos de rocas, deslizamientos de tierra e inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares (GLOF) aumenta dramáticamente.
Científicos de la Universidad de Reading y del Instituto Indio de Tecnología (IIT) de Jammu han confirmado de forma independiente que las precipitaciones invernales en el Himalaya están disminuyendo. Un estudio encontró una caída del 25% en las nevadas en los últimos cinco años en comparación con el promedio de 1980-2020, mientras que otro destaca el aumento de las sequías de nieve entre 3.000 y 6.000 metros de altura.
La perspectiva a largo plazo
Los efectos combinados del derretimiento de los glaciares y la reducción de las nevadas presentan una doble amenaza: la escasez de agua a largo plazo debido al agotamiento de los glaciares y las interrupciones inmediatas del suministro de agua debido al deshielo más rápido. La situación exige medidas urgentes para mitigar el cambio climático y adaptarse a sus consecuencias inevitables. Hay mucho en juego, no sólo para la región del Himalaya, sino también para los miles de millones que dependen de sus recursos.
La disminución de las nevadas en el Himalaya es una cruda advertencia de los impactos acelerados del cambio climático, destacando la vulnerabilidad de ecosistemas críticos y la necesidad de una acción global inmediata para prevenir una crisis hídrica que se avecina.























