Por primera vez en tres años, las emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos han aumentado, revirtiendo una tendencia a la baja. Un comienzo gélido para 2025, combinado con la creciente demanda de energía de los centros de datos y la minería de criptomonedas, hizo que las emisiones aumentaran un 2,4%, superando incluso el crecimiento económico. El repunte está impulsado tanto por un mayor uso de combustibles fósiles como por una desaceleración en el cambio hacia fuentes de energía más limpias.
El papel del clima extremo y la demanda de combustibles fósiles
La fuerte ola de frío de principios de 2025 provocó un aumento de casi el 7% en el consumo de combustible para calefacción residencial. Este aumento se vio cubierto principalmente por el gas natural y otros combustibles fósiles, ya que muchos hogares estadounidenses siguen dependiendo de estas fuentes. Al mismo tiempo, el consumo de carbón aumentó un 13% para satisfacer la creciente demanda de electricidad, en parte debido a que los precios más altos del gas natural hicieron que el carbón fuera más competitivo.
La conclusión clave: La red energética de EE. UU. respondió al aumento de la demanda confiando tanto en energías renovables como en combustibles fósiles, pero el alto costo del gas incentivó el regreso al carbón.
Centros de datos y criptomonedas: impulsores emergentes de las emisiones
Una parte importante del aumento de las emisiones se atribuye a la expansión de los centros de datos y las operaciones de minería de criptomonedas, particularmente en estados como Texas y el Valle de Ohio. Estas industrias de uso intensivo de energía requieren enormes cantidades de electricidad, lo que contribuye directamente a un mayor consumo de combustibles fósiles.
Esta tendencia es importante porque: Se espera que la demanda de estos sectores se mantenga fuerte, lo que sugiere que las emisiones de los centros de datos y las criptomonedas podrían seguir aumentando a menos que se compensen con esfuerzos agresivos de descarbonización.
Contexto global: las tendencias estadounidenses difieren de las de China e India
Si bien Estados Unidos experimentó un aumento en el uso de carbón, tanto China como India redujeron su dependencia del carbón para la generación de electricidad, aumentando en su lugar la capacidad de energía eólica y solar. El uso de carbón en China cayó un 1,6% y el de India un 3%, lo que pone de relieve políticas energéticas divergentes.
Por qué este contraste es significativo: Estados Unidos está rezagado respecto de las principales economías mundiales en la transición hacia fuentes de energía más limpias, lo que indica una brecha política que podría empeorar las emisiones en el largo plazo.
Impactos de las políticas y perspectivas futuras
Los analistas del Rhodium Group sugieren que las políticas de la administración Trump no contribuyeron significativamente al aumento de las emisiones en 2025. Sin embargo, otros argumentan que el apoyo de la administración a la extracción y exportación de combustibles fósiles (incluido el gas natural) contribuyó a mantener los precios altos y hacer que el carbón fuera económicamente viable.
El panorama más amplio: Independientemente de la influencia de las políticas, es probable que la demanda subyacente de los centros de datos, las criptomonedas y las condiciones climáticas extremas sostenga mayores emisiones a menos que se realicen cambios significativos en la infraestructura energética y los patrones de consumo.
A pesar del aumento, la energía solar experimentó un crecimiento acelerado del 34% en EE. UU. el año pasado, marcando la tasa más rápida desde 2017. Las emisiones del transporte se mantuvieron relativamente estables debido a la creciente adopción de vehículos híbridos y eléctricos, con un aumento de las ventas de híbridos del 25%. Sin embargo, estos avances fueron insuficientes para compensar el aumento general de las emisiones de gases de efecto invernadero.
En conclusión: El aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos en 2025 es una señal preocupante, impulsada por una confluencia de factores que incluyen el clima extremo, la demanda de combustibles fósiles y las crecientes necesidades energéticas de los centros de datos y las criptomonedas. Esta tendencia subraya la urgencia de acelerar la transición hacia fuentes de energía más limpias e implementar políticas climáticas efectivas.






















