Investigaciones recientes confirman los beneficios continuos de la vacunación contra la COVID-19 en múltiples grupos demográficos, incluidas personas embarazadas, niños y adultos. Los datos, que abarcan múltiples estudios y grandes poblaciones, refuerzan los argumentos a favor de la vacunación como estrategia clave de salud pública.

Protección durante el embarazo

Un estudio canadiense que analizó datos de abril de 2021 a diciembre de 2022 encontró que las personas embarazadas vacunadas antes de contraer COVID-19 experimentaron tasas significativamente más bajas de enfermedades graves y partos prematuros en comparación con las no vacunadas. Durante el período de la variante Delta, sólo el 5% de las embarazadas vacunadas requirieron hospitalización frente al 13,5% de las no vacunadas. El beneficio persistió durante el período de Omicron, con tasas de hospitalización del 1,5% frente al 5% respectivamente. Estos hallazgos sugieren que la vacunación antes de la infección proporciona una protección sustancial tanto para la madre como para el niño.

Esto es particularmente importante porque el embarazo en sí aumenta el riesgo de resultados graves de COVID-19 y la vacunación sirve como una capa crítica de defensa.

Inmunidad mejorada en niños

Las vacunas COVID-19 actualizadas para 2024-2025 ofrecen protección adicional para los niños que ya recibieron dosis anteriores o contrajeron el virus. Un estudio de EE. UU. demostró que la vacuna tenía 76 % de efectividad para prevenir visitas de atención de emergencia o urgencia por enfermedades similares a la COVID en niños de 9 meses a 4 años. Para niños mayores (5-17), la efectividad se estimó en 56 %. Los datos resaltan el valor de continuar con la vacunación incluso después de una exposición previa.

Reducción del riesgo de mortalidad en adultos

Investigadores franceses analizaron a casi 29 millones de adultos (23 millones vacunados, 6 millones no vacunados) entre 2021 y 2025 y descubrieron que las personas vacunadas tenían un riesgo 25% menor de muerte por cualquier causa. Esta amplia protección refuerza la importancia actual de la vacunación más allá de la simple prevención del COVID-19 en sí. Los hallazgos sugieren que la vacunación puede contribuir a la resiliencia general de la salud.

La evidencia acumulada demuestra consistentemente que la vacunación contra la COVID-19 sigue siendo una herramienta muy eficaz para reducir las enfermedades graves, las hospitalizaciones y la mortalidad en poblaciones diversas. La adopción continua es esencial para mantener la salud pública.

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