Un nuevo estudio sugiere que el consumo regular de queso puede estar asociado con un riesgo reducido de demencia. Investigadores en Japón rastrearon a casi 8.000 personas mayores de 65 años durante tres años y encontraron una diferencia estadísticamente significativa en las tasas de demencia entre quienes comían queso al menos semanalmente y quienes se abstenían.

Hallazgos y metodología del estudio

En la investigación, encargada por Meiji Co., participaron 7.914 participantes de 65 años o más. Entre los que consumían queso semanalmente, el 3,4 por ciento desarrolló demencia durante el período del estudio, en comparación con el 4,5 por ciento entre los que no comían queso. Esto se traduce en aproximadamente 10 a 11 casos menos de demencia por cada 1.000 personas en el grupo que consume queso.

El estudio tuvo en cuenta varios factores que se sabe que influyen en el riesgo de demencia, incluidos la edad, el sexo, la educación y los ingresos. Los investigadores también consideraron los hábitos alimentarios más allá del queso y descubrieron que incluso después de controlar la calidad general de la dieta, la asociación entre el consumo de queso y las tasas más bajas de demencia seguía siendo significativa.

Por qué esto importa: la crisis de la demencia

La demencia es una creciente crisis de salud mundial. Las Naciones Unidas lo reconocen como una prioridad clave de salud pública, y se estima que 50 millones de personas en todo el mundo viven actualmente con esta afección. A medida que las poblaciones envejecen (particularmente en países como Japón, donde se realizó esta investigación), se espera que el número de casos de demencia aumente dramáticamente.

El hecho de que un simple cambio en la dieta, como comer queso, pueda influir en el riesgo es significativo, especialmente en regiones donde el consumo de queso es tradicionalmente bajo. Incluso los efectos modestos a nivel individual pueden traducirse en beneficios sustanciales a escala poblacional.

Mecanismos potenciales: salud intestinal, salud cardíaca y vitamina K

Si bien el estudio demuestra una asociación más que una causalidad, varios mecanismos plausibles podrían explicar el vínculo. El queso contiene nutrientes vitales para la salud del cerebro, incluida la vitamina K. También es rico en probióticos, que favorecen la salud intestinal, un factor cada vez más reconocido como fundamental para la función cognitiva.

Además, se sabe que los productos lácteos fermentados como el queso promueven la salud del corazón, un factor establecido desde hace mucho tiempo en la prevención de la demencia. Los investigadores sugieren que se necesita más investigación para identificar los procesos biológicos exactos en juego.

Se necesitan investigaciones futuras

El estudio destaca la necesidad de realizar investigaciones adicionales para aclarar la cantidad óptima de consumo de queso, los efectos de los diferentes tipos de queso y los mecanismos subyacentes precisos. Por ahora, los hallazgos sugieren que incorporar queso a la dieta puede ser una forma sencilla y accesible de reducir potencialmente el riesgo de demencia.

попередня статтяCOP30: Conversaciones sobre el clima terminan con avances limitados en Brasil
наступна статтяADN antiguo revela los hábitos de los adolescentes de la Edad de Piedra: se analiza un “chicle” de 10.500 años de antigüedad