Se ha descubierto que la Sábana Santa de Turín, una de las reliquias más debatidas del cristianismo, contiene ADN de una sorprendente variedad de fuentes: no sólo humanos, sino también animales, plantas e incluso insectos. Esta contaminación complica la ya controvertida historia de la tela, que algunos creen que es la vestimenta funeraria de Jesucristo.
La enredada historia de una reliquia
El sudario, que mide 4,4 metros de largo y 1,1 metros de ancho, apareció por primera vez en Francia en 1354 y desde entonces reside en la Catedral de San Juan Bautista en Turín, Italia. A pesar de su significado religioso, la tela ha sido objeto de escrutinio por parte de los científicos. La datación por radiocarbono en 1988 situó su origen entre 1260 y 1390, descartando efectivamente un origen del siglo I. Esta datación sigue siendo cuestionada por algunos, pero es ampliamente aceptada en la comunidad científica.
Un cóctel genético
Un nuevo análisis reciente del material recolectado en 1978 revela una asombrosa diversidad de ADN. El sudario ha absorbido rastros genéticos de animales domésticos como gatos, perros, ganado vacuno y cerdos, así como de especies salvajes como ciervos y conejos. Los investigadores también identificaron ADN de peces, crustáceos, moscas e incluso ácaros y garrapatas microscópicos.
La vida vegetal es igualmente diversa e incluye zanahorias, trigo, pimientos, tomates y patatas, cultivos que no estuvieron ampliamente disponibles en Europa hasta después de la era de la exploración. Se desconoce el momento exacto de estas contaminaciones.
Toque humano
La Sábana Santa no es sólo un depósito de ADN animal y vegetal; lleva la huella genética de muchas personas que lo han manipulado. Esto incluye a los científicos que recolectaron las muestras de 1978, lo que hace imposible aislar cualquier ADN “original”.
Casi el 40% de los rastros de ADN humano están vinculados a linajes indios, lo que los investigadores sugieren que podría deberse a rutas comerciales históricas o a la importación romana de lino de la región del valle del Indo. Este hallazgo ha llevado a especulaciones sobre el origen indio del sudario, aunque muchos científicos siguen siendo escépticos.
Consenso científico: un artefacto medieval
Si bien el análisis de ADN añade otra capa a la compleja historia de la Sábana Santa, la mayoría de los investigadores defienden la datación por radiocarbono original. La tela es ampliamente aceptada como un artefacto medieval, probablemente de origen francés, más que una reliquia del siglo I.
El verdadero valor de la Sábana Santa tal vez no resida en sus orígenes míticos, sino en su viaje documentado a través de la historia como un objeto religioso venerado.
Es poco probable que el debate en torno a la Sábana Santa de Turín termine pronto, pero los últimos hallazgos de ADN proporcionan más evidencia de que su historia es mucho más compleja que cualquier leyenda.
