Nuevas observaciones del Telescopio Espacial James Webb (JWST) y el Atacama Large Millimeter Array (ALMA) han descubierto un raro caso de autodestrucción galáctica: una galaxia antigua y masiva apodada “Galaxia de Pablo” (GS-10578) fue asfixiada lentamente por su propio agujero negro supermasivo. Este proceso, descrito por los investigadores como “una muerte de mil cortes”, desafía los modelos existentes de evolución galáctica.

La galaxia que envejeció demasiado rápido

La galaxia de Pablo, de aproximadamente 11,5 a 12,5 mil millones de años (en un universo que tiene 13,8 mil millones de años), es inusualmente grande para su edad: aproximadamente 200 mil millones de veces la masa de nuestro Sol. Lo que lo hace notable no es su tamaño, sino cómo murió: no en una colisión o explosión catastrófica, sino a través del agotamiento gradual del gas frío necesario para formar nuevas estrellas.

Este descubrimiento es significativo porque la mayoría de los modelos predicen que los agujeros negros supermasivos destrozan las galaxias o desencadenan una intensa formación estelar a través de una perturbación gravitacional. En cambio, en la galaxia de Pablo, el agujero negro calentó metódicamente el gas entrante, impidiendo que se enfriara y se condensara en regiones de formación estelar.

Cómo ocurrió la hambruna

El equipo, dirigido por Jan Scholtz de la Universidad de Cambridge, no encontró rastros de monóxido de carbono (un indicador clave del hidrógeno frío que forma estrellas) utilizando ALMA. Las observaciones del JWST confirmaron que el agujero negro estaba expulsando gas neutro a casi 900 millas por hora (400 kilómetros por segundo). A este ritmo, la galaxia habría agotado su combustible para la formación de estrellas en apenas 16 a 220 millones de años, un abrir y cerrar de ojos en el tiempo galáctico.

“Básicamente ya no quedaba gas frío. Esto indica una hambruna lenta, más que un único y dramático golpe mortal”, explica Scholtz.

Implicaciones para el universo temprano

Este no es un caso aislado. Los investigadores sugieren que la galaxia de Pablo representa una población previamente subestimada de galaxias en el universo temprano que pueden haber muerto prematuramente debido a mecanismos de inanición similares. Antes del JWST, estas galaxias eran en gran medida desconocidas. Ahora, la evidencia sugiere que pueden ser mucho más comunes de lo que se pensaba anteriormente.

Esto significa que es posible que sea necesario reevaluar los modelos estándar de envejecimiento galáctico. El descubrimiento obliga a los astrónomos a considerar que la hambruna provocada por los agujeros negros podría ser un destino común para las galaxias en el universo primitivo. Se necesitarán más investigaciones para determinar qué tan extendido está este proceso y su impacto en la evolución galáctica a lo largo del tiempo cósmico.

Los hallazgos resaltan cómo el Telescopio Espacial James Webb está revolucionando nuestra comprensión del universo primitivo. Su capacidad para observar señales débiles de galaxias antiguas está revelando procesos previamente ocultos que dieron forma al cosmos tal como lo conocemos.