Los científicos han extraído y analizado gases atrapados en hielo antártico de 3 millones de años, proporcionando la primera medición directa de la composición atmosférica durante un período conocido como Plioceno tardío. Esta época, en la que las temperaturas globales eran aproximadamente 1°C más cálidas que las actuales y los niveles del mar eran hasta 25 metros más altos, se cita a menudo como una advertencia sobre el cambio climático moderno. Sin embargo, los nuevos datos revelan concentraciones sorprendentemente bajas de dióxido de carbono (CO2) y metano en comparación con los niveles actuales, lo que sugiere que el clima de la Tierra podría ser más sensible a cambios atmosféricos incluso menores de lo que se pensaba anteriormente.
El desafío de los registros de hielo antiguos
Obtener registros atmosféricos precisos de hace millones de años es muy difícil. La perforación tradicional de muestras de hielo proporciona registros continuos que se remontan a aproximadamente 1 millón de años, a medida que las nevadas anuales se comprimen en capas de hielo llenas de burbujas de aire. Para períodos más antiguos, los investigadores deben confiar en el “hielo azul”, es decir, hielo antiguo expuesto por la erosión eólica. Este método introduce incertidumbre, ya que es posible que el hielo no represente una instantánea atmosférica consistente. El estudio reciente, dirigido por Julia Marks-Peterson de la Universidad Estatal de Oregón, utilizó este hielo azul de Allan Hills, en la Antártida, para medir los niveles de gas del Plioceno.
Concentraciones de gases de efecto invernadero inesperadamente bajas
El equipo encontró niveles de CO2 de alrededor de 250 partes por millón (ppm) y de metano de 507 partes por mil millones (ppb) hace aproximadamente 3 millones de años. Estas cifras son significativamente más bajas que las estimaciones indirectas anteriores, que sugerían niveles de CO2 más cercanos a las 400 ppm actuales y de metano cerca de las 2000 ppb. Durante el siguiente período de enfriamiento, el CO2 disminuyó ligeramente, pero el metano se mantuvo estable.
“Definitivamente nos sorprendió un poco”, dice Marks-Peterson. Los hallazgos implican que incluso pequeños cambios en los gases de efecto invernadero podrían desencadenar cambios climáticos importantes.
Implicaciones para las proyecciones climáticas futuras
El estudio plantea preocupaciones sobre la precisión de los modelos climáticos actuales. Si los niveles de CO2 del Plioceno fueran realmente más bajos de lo que se creía anteriormente, el sistema terrestre podría ser aún más sensible a los cambios de gases de efecto invernadero. Esto significa que el calentamiento futuro podría ser más grave de lo previsto. Sin embargo, los expertos advierten contra sacar conclusiones definitivas hasta que haya más datos disponibles.
Incertidumbres restantes e investigaciones futuras
Aunque Thomas Chalk, del Centro Europeo para la Investigación y la Educación en Geociencias Ambientales, afirma los bajos valores de CO2 del estudio, subraya la dificultad de interpretarlos sin los datos de temperatura que los acompañan. La muestra de hielo no indica inherentemente si las bajas concentraciones de gas representan una ola de frío, una ola de calor o una condición promedio.
Los investigadores esperan ansiosamente los resultados del proyecto Beyond EPICA, que busca un registro de hielo continuo que se remonta a más de 1 millón de años. Comparar los dos conjuntos de datos ayudará a perfeccionar la comprensión de las condiciones atmosféricas del Plioceno y mejorar los modelos climáticos.
En conclusión, el descubrimiento de niveles inesperadamente bajos de CO2 durante un período cálido pasado subraya la necesidad urgente de datos climáticos históricos más precisos. Los hallazgos refuerzan la posibilidad de que el sistema climático de la Tierra sea excepcionalmente sensible a los cambios de gases de efecto invernadero, lo que exige una reevaluación de las proyecciones de calentamiento futuro.

























