Un estudio de 2024 que afirma el descubrimiento de “oxígeno oscuro” (una nueva fuente de oxígeno en las profundidades del fondo marino) está siendo objeto de intensas críticas por parte de científicos marinos, quienes argumentan que sus hallazgos son fundamentalmente defectuosos y contradicen los principios científicos establecidos. Los expertos piden la retractación del artículo, citando errores metodológicos e imposibilidades termodinámicas. A pesar de esta reacción, los autores del estudio planean nuevas expediciones para validar sus afirmaciones, mientras que los críticos siguen profundamente escépticos.

La afirmación original: producción de oxígeno a partir de grumos metálicos

La investigación inicial, publicada en Nature Geoscience, propuso que los nódulos metálicos en el fondo marino podrían dividir el agua de mar en hidrógeno y oxígeno mediante electrólisis, un proceso que ocurre sin luz solar, de ahí el término “oxígeno oscuro”. Este descubrimiento, si se verifica, desafiaría las suposiciones arraigadas sobre las profundidades del océano como un sumidero de oxígeno y podría remodelar nuestra comprensión de los orígenes de la vida. El estudio llamó la atención en parte debido a sus posibles implicaciones para la minería en aguas profundas, una industria en crecimiento que observa los nódulos ricos en minerales en cuestión.

Preocupaciones metodológicas e imposibilidades termodinámicas

Sin embargo, un artículo de opinión posterior publicado en Frontiers in Marine Science desmantela las afirmaciones del estudio original. Los críticos, incluidos Anders Tengberg y Per Hall, argumentan que los investigadores no calibraron adecuadamente su equipo de medición, lo que permitió que el oxígeno atrapado distorsionara los resultados. Las lecturas de oxígeno de los investigadores fueron inconsistentes y no se alinearon con los niveles de oxígeno establecidos en las profundidades del mar.

Ángel Cuesta Ciscar, profesor de electroquímica, va más allá y afirma que el mecanismo de producción de oxígeno propuesto viola las leyes de la termodinámica. La electrólisis del agua de mar requiere un importante aporte de energía, lo que el estudio no tuvo en cuenta, sugiriendo esencialmente una creación de energía a partir de la nada. La ausencia de mediciones de hidrógeno, un subproducto de la electrólisis, debilita aún más el argumento.

La financiación y los plazos plantean preguntas

El estudio original recibió financiación de empresas mineras de aguas profundas como The Metals Company y UK Seabed Resources, lo que genera preocupaciones sobre posibles sesgos. El momento de la publicación, que coincidió con debates críticos sobre las regulaciones internacionales de minería en aguas profundas, también alimentó el escepticismo. Los críticos sugieren que los hallazgos, si se toman al pie de la letra, podrían hacer que la minería en aguas profundas parezca aún más dañina para el medio ambiente de lo que se pensaba anteriormente.

Debate en curso y expediciones futuras

El autor principal del estudio, Andrew Sweetman, defiende el trabajo y afirma que se están revisando pruebas adicionales en Nature Geoscience. Él y su equipo están preparando otra expedición a la Zona Clarion-Clipperton (CCZ) en mayo, financiada por la Fundación Nippon, para desplegar módulos de aterrizaje e investigar más a fondo el fenómeno.

Los críticos siguen sin estar convencidos. Per Hall afirmó sin rodeos: “No creemos en esto… Espero que Nature Geoscience retire el artículo”. El debate subraya el riguroso escrutinio que se requiere para afirmaciones extraordinarias, especialmente en un campo donde la metodología y la coherencia científica son primordiales.

En última instancia, el futuro de la hipótesis del “oxígeno oscuro” se basa en evidencia verificable y revisión por pares. La comunidad científica espera el resultado de la reevaluación en Nature Geoscience, pero prevalece el escepticismo, y muchos expertos ven los hallazgos iniciales como un artefacto experimental en lugar de un descubrimiento innovador.

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