Los perros inteligentes pueden aprender los nombres de cientos de juguetes simplemente escuchando hablar a sus dueños e incluso entender el nombre de un juguete cuando está oculto a la vista. Un nuevo estudio realizado por científicos cognitivos de la Universidad Eötvös Loránd en Hungría confirma que algunos caninos aprenden el lenguaje a través de la observación pasiva, reflejando cómo los niños pequeños adquieren vocabulario.

Escuchas caninas: cómo funciona

Los investigadores dirigidos por Shany Dror descubrieron que los perros “dotados para aprender palabras” pueden aprender nuevos nombres de juguetes con solo escuchar conversaciones. El experimento imitó estudios utilizados en niños humanos de 18 meses, que aprenden palabras escuchando a los adultos incluso cuando no se les dirige directamente.

El equipo pidió a los dueños de diez perros superdotados que dejaran que sus mascotas observaran mientras hablaban de juguetes nuevos con otra persona. Durante cuatro días, los perros escucharon los nombres repetidos durante solo dos minutos al día y luego se evaluó su capacidad para recuperar el juguete correcto entre una pila de juguetes familiares. Siete de cada diez perros tuvieron éxito a un ritmo que va más allá del azar, y se desempeñaron tan bien como si se les enseñara directamente los nombres.

Aprendiendo de objetos ocultos

El estudio fue más allá: ¿podrían los perros aprender el nombre de un juguete sin verlo? Los investigadores pidieron a los dueños que colocaran un juguete nuevo en un balde mientras el perro observaba. Luego, el dueño ocultó el cubo y le pidió al perro el juguete por su nombre. Cinco de ocho perros identificaron correctamente el juguete escondido, incluso después de dos semanas, lo que demuestra que retuvieron el nuevo vocabulario.

Esta capacidad sugiere que los perros pueden asociar sonidos con objetos incluso cuando no hay señales visuales, una habilidad que antes se pensaba que era exclusivamente humana.

Los pocos superdotados

Estos perros “dotados para aprender palabras” son raros. Un ejemplo famoso, un border collie llamado Chaser, conoce más de 1.022 nombres de juguetes. Si bien la raza (normalmente los border collies) puede influir, no todos los perros poseen esta habilidad. Los perros de familia típicos no obtuvieron tan buenos resultados en las pruebas.

“Nuestros hallazgos muestran que los procesos sociocognitivos que permiten el aprendizaje de palabras a partir del habla escuchada no son exclusivamente humanos”, explica Dror. “En las condiciones adecuadas, algunos perros presentan comportamientos sorprendentemente similares a los de los niños pequeños”.

El estudio proporciona más evidencia de que la inteligencia animal es más compleja de lo que se pensaba anteriormente. Comprender cómo aprenden los perros a través de la observación podría desbloquear nuevos conocimientos sobre la cognición canina y la evolución del lenguaje mismo.