Una nueva investigación revela que el cerebro humano no madura completamente hasta los treinta años, lo que desafía las nociones convencionales sobre cuándo comienza la edad adulta. El estudio, publicado en Nature Communications el 25 de noviembre de 2025, analizó escáneres cerebrales de más de 4.000 participantes a lo largo de sus vidas y descubrió distintas épocas de desarrollo cerebral. Esto sugiere que la adolescencia –un período que antes se creía que terminaba a principios de los años veinte– en realidad se extiende por otra década o más.

El cerebro adolescente prolongado

Durante años, la sociedad ha tratado entre 18 y 21 años como el punto de referencia para la edad adulta. Pero los últimos hallazgos muestran que se trata de un error de cálculo. El cerebro sufre una importante reestructuración hasta bien entrados los treinta, y no alcanza su forma arquitectónica final hasta alrededor de los 32. Este recableado no se trata de cambios físicos; se trata de cómo las regiones del cerebro se comunican entre sí, un proceso que continúa mucho después de la pubertad.

Cómo se realizó el estudio

Los neurocientíficos Alexa Mousley y Duncan Astle de la Universidad de Cambridge dirigieron la investigación. Volvieron a analizar datos de escáneres cerebrales existentes, que abarcaban edades desde el nacimiento hasta los 90 años. Los escáneres revelaron cinco épocas distintas de desarrollo cerebral:

  1. Nacimiento a 9 años: Desarrollo temprano y poda de conexiones innecesarias.
  2. Edad de 9 a 32 años: La fase adolescente prolongada, marcada por una creciente eficiencia neuronal.
  3. 32 a 66 años: Estabilización de las conexiones cerebrales.
  4. Edad 66 a 83: Envejecimiento temprano, con pérdida gradual de materia blanca.
  5. Edad 83+: envejecimiento tardío, con mayor disminución de la eficiencia cerebral.

Por qué esto es importante

La arquitectura del cerebro cambia constantemente a lo largo de la vida. Las neuronas “se comunican” entre sí a través de axones, aislados por materia blanca para una transmisión de señales más rápida. Las conexiones no utilizadas se podan, mientras que las útiles se fortalecen. Este estudio destaca que el recableado cerebral no es un proceso constante; ocurre a pasos agigantados, con cambios críticos que ocurren a las edades de 9, 32, 66 y 83 años.

Esta investigación tiene implicaciones para comprender la salud mental y las condiciones neurológicas. Las diferencias en el cableado cerebral están relacionadas con déficits de atención, alteraciones del lenguaje, problemas de memoria y otros problemas de comportamiento. Identificar estas vulnerabilidades podría conducir a intervenciones específicas y mejores estrategias de tratamiento.

Lo que dicen los expertos

Lucina Uddin, neurocientífica cognitiva de la UCLA, califica el estudio de “muy emocionante” y señala que el momento de los cambios cerebrales se alinea con las principales transiciones de la vida. Richard Cytowic, de la Universidad George Washington, lo describe como “una forma nueva y refrescante de pensar sobre la organización del cerebro”. Los hallazgos confirman que el desarrollo del cerebro no es lineal; en cambio, progresa en etapas.

Sin embargo, algunos advierten contra la sobreinterpretación. Hillary Schwarb, de la Universidad de Nebraska – Lincoln, señala que el estudio se centra únicamente en la materia blanca y no explica cómo el pensamiento o el comportamiento cambian con el tiempo. Se necesita más investigación para comprender el panorama completo.

En última instancia, este estudio subraya que el cerebro humano se desarrolla durante mucho más tiempo de lo que se pensaba anteriormente. Esta comprensión será crucial para mejorar la atención de la salud mental, la educación y nuestra comprensión más amplia del proceso de envejecimiento.