Una empresa de investigación, Nectome, es pionera en un nuevo método para preservar los cerebros de los mamíferos inmediatamente después de la muerte, con el objetivo de reconstruir las mentes en el futuro. La técnica evita el rápido deterioro que comienza a los pocos minutos del paro cardíaco, una ventana crítica donde las enzimas descomponen las estructuras neuronales. El enfoque del equipo implica la muerte asistida por un médico, lo que permite una intervención inmediata para fijar el tejido cerebral utilizando aldehídos químicos y crioprotectores, bloqueando la actividad celular en su lugar antes de que se puedan formar cristales de hielo durante el enfriamiento.
La ciencia detrás de la preservación
El protocolo, probado en cerdos debido a su similitud anatómica con los humanos, se centra en la velocidad y la intervención química. Un minuto después del paro cardíaco, una cánula inserta líquidos de conservación en el cerebro, creando puentes moleculares entre las células. Luego, el cerebro se enfría a -32° C, formando un estado similar al vidrio que preserva la estructura indefinidamente. La microscopía confirma una excelente conservación cuando el retraso entre la muerte y la perfusión es inferior a 14 minutos, reteniendo neuronas, sinapsis y estructuras moleculares.
El objetivo final es mapear el conectoma del cerebro (la red neuronal completa) que se cree que contiene la clave de los pensamientos, sentimientos y percepciones. Si bien los científicos sólo han mapeado una pequeña porción del cerebro del ratón durante siete años, Nectome cree que este método podría capturar toda la información necesaria para una reconstrucción futura.
Implicaciones éticas y filosóficas
Aunque la tecnología actual no puede revivir órganos preservados, el trabajo desafía las definiciones tradicionales de muerte. La capacidad de preservar la composición molecular detallada de un cerebro, incluso después de que se detiene la circulación sanguínea, subraya la ambigüedad entre la vida y la muerte. La empresa planea invitar a personas con enfermedades terminales a Oregón, donde podrán someterse al procedimiento con asistencia médica legal.
Renacimiento incierto
Los expertos siguen siendo escépticos sobre la verdadera “reanimación”. El proceso de conservación utiliza productos químicos tóxicos, lo que garantiza la integridad estructural pero no la viabilidad biológica. Incluso si se reconstruye un conectoma perfecto, es posible que no garantice la continuación de la conciencia tal como la entendemos. El trabajo aún plantea profundas preguntas sobre lo que significa morir y hasta dónde podemos ampliar los límites de la preservación.
Esta investigación subraya que la línea entre la vida y la muerte no es tan clara como se creía anteriormente, lo que empuja a la ciencia hacia un futuro en el que preservar la esencia fundamental de una persona puede ser posible incluso más allá de la función biológica.

























