Para las mujeres que se someten a una fertilización in vitro (FIV) seguida de una transferencia de embriones congelados, utilizar un ciclo de ovulación natural es tan efectivo como la preparación del útero a base de hormonas y conlleva menos riesgos tanto para la madre como para el bebé. Un ensayo aleatorio a gran escala en el que participaron más de 4.300 mujeres lo confirma, lo que podría cambiar las prácticas estándar en el tratamiento de fertilidad.
El auge de las transferencias de embriones congelados
En los últimos años, las transferencias de embriones congelados (FET) se han vuelto cada vez más comunes y ahora representan la mayoría de las transferencias de embriones a nivel mundial. Esto se debe en parte a que la congelación de embriones permite un mejor momento: un embrión congelado puede transferirse al útero cuando las condiciones sean óptimas para la implantación. Pero preparar el útero para esta transferencia requiere un tratamiento hormonal o depender del ciclo natural del cuerpo.
Durante años, no estuvo claro qué enfoque era superior. Se suponía que ambos proporcionaban tasas de éxito comparables, pero ninguna de ellas había sido demostrada definitivamente mediante investigaciones a gran escala.
Los hallazgos del ensayo: éxito similar, menores complicaciones
Investigadores de la Universidad de Shandong en China realizaron una prueba con 4.376 mujeres que planeaban FET. La mitad utilizó ciclos medicados (hormonas para preparar el útero), mientras que la otra mitad dependió de sus ciclos menstruales naturales. Las tasas de nacidos vivos fueron casi idénticas: 41,6 % para el grupo de ciclo natural versus 40,6 % para el grupo medicado.
Sin embargo, el estudio reveló diferencias significativas en la salud materna. Las mujeres que utilizaban sus ciclos naturales tenían tasas notablemente más bajas de:
- Preeclampsia : una peligrosa complicación del embarazo que implica presión arterial alta.
- Pérdida temprana del embarazo : Aborto espontáneo en el primer trimestre.
- Espectro placentario acreta : una afección en la que la placenta no se desprende fácilmente después del nacimiento, lo que puede provocar un sangrado grave.
- Cesáreas y hemorragia posparto.
Estas complicaciones no sólo afectan el embarazo actual, sino que también pueden provocar problemas de salud a largo plazo para la madre.
Por qué los ciclos naturales pueden ser más seguros
Los expertos sugieren que la presencia de un cuerpo lúteo (una estructura temporal que se forma en el ovario después de la ovulación) puede ser clave. Esta estructura produce hormonas que preparan el útero para el embarazo y puede desempeñar un papel protector contra la preeclampsia. Si bien se necesita más investigación para confirmar este mecanismo, el estudio sugiere firmemente que los ciclos naturales ofrecen distintas ventajas.
“Este es el ensayo controlado aleatorio que estábamos esperando”, afirma William Buckett de la Universidad McGill, subrayando la importancia del estudio.
Investigación futura: identificación de biomarcadores
El equipo de investigación ahora está analizando muestras de sangre recolectadas durante el ensayo para identificar biomarcadores que puedan explicar las diferencias observadas en las complicaciones del embarazo. Esto podría conducir a intervenciones más específicas e incluso mejores resultados para las mujeres sometidas a FET.
En conclusión, este estudio proporciona pruebas sólidas de que la ovulación natural es una opción segura, efectiva y potencialmente más saludable para preparar el útero para las transferencias de embriones congelados, desafiando la sabiduría convencional y abriendo la puerta a decisiones más informadas sobre tratamientos de fertilidad.
