Una revisión exhaustiva de ensayos clínicos sugiere que el ayuno intermitente (AI) no ofrece ningún beneficio significativo en la pérdida de peso en comparación con el consejo dietético estándar o incluso no hacer nada en absoluto. Los hallazgos desafían la creciente popularidad de la IF como estrategia de pérdida de peso y plantean dudas sobre su eficacia en personas con sobrepeso y obesidad.
El auge y la caída del ayuno intermitente
El ayuno intermitente, que implica alternar entre períodos de ayuno voluntario y períodos de no ayuno en un horario regular, ha ganado fuerza en los últimos años. Los métodos comunes incluyen la dieta 16:8 (ayuno durante 16 horas, comer dentro de un período de 8 horas) y la dieta 5:2 (alimentación normal durante cinco días, restricción severa de calorías durante dos). La suposición subyacente es que restringir los horarios de las comidas conduce a una reducción de la ingesta total de calorías. Sin embargo, la evidencia ahora indica que esto puede no ser cierto.
Hallazgos clave del metanálisis
Investigadores dirigidos por Luis Garegnani del Hospital Italiano de Buenos Aires analizaron datos de 22 ensayos controlados aleatorios en los que participaron casi 2.000 adultos en varios continentes. Los participantes del estudio tenían entre 18 y 80 años y tenían sobrepeso u obesidad.
Los resultados fueron claros: IF no mostró diferencias estadísticamente significativas en la pérdida de peso en comparación con la dieta convencional o simplemente no realizó cambios en la dieta. Como afirma Garegnani, “el ayuno intermitente simplemente no parece funcionar para los adultos con sobrepeso u obesidad que intentan perder peso”.
Preocupaciones y advertencias: ¿Son confiables los datos?
A pesar de la contundente conclusión, algunos expertos advierten contra la sobreinterpretación. Satchidananda Panda del Instituto Salk señala que muchos ensayos no verificaron la adherencia de los participantes al régimen IF. Sin confirmación de que las personas realmente siguieron el protocolo de ayuno, los resultados siguen siendo cuestionables. Panda describe acertadamente la situación como “construir una catedral sobre arenas movedizas”.
Más allá de la pérdida de peso: ¿qué más se desconoce?
El análisis se centró únicamente en la pérdida de peso. Las implicaciones más amplias para la salud de la IF aún no están claras. Algunos estudios sugieren riesgos potenciales, como un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, mientras que otros insinúan beneficios como una mejora de la inmunidad y la salud intestinal. Se necesita más investigación para determinar los efectos a largo plazo del IF en diversos parámetros fisiológicos.
Conclusión
La evidencia más reciente arroja dudas sobre la eficacia del ayuno intermitente como herramienta de pérdida de peso para personas con sobrepeso u obesidad. Si bien puede ser adecuado para algunos, los hallazgos refuerzan la idea de que el control de peso sostenible requiere estrategias más amplias, no sólo dietas de moda. Por ahora, el revuelo que rodea al FI parece no estar respaldado en gran medida por evidencia científica rigurosa.
























