Según una nueva investigación, los recién nacidos poseen una capacidad asombrosa para anticipar el ritmo de la música, incluso antes de haber tenido una exposición significativa a las melodías. El estudio demuestra que este no es un comportamiento aprendido, sino que parece ser un aspecto profundamente arraigado en la biología humana. Este descubrimiento sugiere que el procesamiento del ritmo es anterior a la apreciación melódica en el desarrollo del cerebro y podría explicar por qué los patrones rítmicos son más universales en las culturas que las melodías.
La percepción musical temprana comienza en el útero
La investigación, dirigida por la Dra. Roberta Bianco del Instituto Italiano de Tecnología, se basa en hallazgos anteriores que muestran la capacidad de respuesta del feto a la música a partir de los ocho o nueve meses de gestación. Los bebés en el útero ya reaccionan a la música a través de cambios en el ritmo cardíaco y el movimiento. Este nuevo estudio va más allá y revela que los recién nacidos no sólo responden al sonido, sino que predicen activamente patrones rítmicos.
Cómo se realizó el estudio
Los investigadores utilizaron electroencefalografía (EEG) para monitorear la actividad cerebral de recién nacidos dormidos mientras escuchaban composiciones originales de Bach y versiones codificadas de la misma música. El equipo analizó las respuestas cerebrales a las “sorpresas” tanto en el ritmo como en la melodía, utilizando modelos informáticos para evaluar qué tan predecible era cada nota en función de la estructura musical circundante. Los resultados mostraron que la actividad cerebral reflejaba sorpresas rítmicas en la música original, pero no melódicas.
Ritmo versus melodía: ¿una base biológica?
Los hallazgos sugieren que el cerebro humano está precableado para la detección del ritmo, probablemente debido a sus raíces evolutivas. La sensibilidad al ritmo parece compartirse con otros primates, mientras que las preferencias melódicas parecen desarrollarse a través del aprendizaje posterior. Esto respalda la idea de que el ritmo es un componente fundamental de nuestro conjunto de herramientas biológicas.
El papel de la experiencia prenatal
El estudio también destaca la importancia de la experiencia auditiva prenatal. Antes del nacimiento, los fetos están inmersos en ritmos regulares, como los latidos del corazón de la madre y sus patrones de marcha. Estos estímulos constantes pueden sentar las bases para la percepción rítmica temprana. Si bien las melodías se distorsionan en el útero, las estructuras rítmicas permanecen relativamente claras.
Qué significa esto para futuras investigaciones
El estudio abre vías para explorar cómo las experiencias musicales tempranas dan forma al desarrollo del cerebro y las capacidades cognitivas. Investigaciones adicionales podrían investigar cómo la exposición materna a la música influye en el procesamiento del ritmo infantil. La profesora Usha Goswami de la Universidad de Cambridge señala la alineación de estos hallazgos con su propio trabajo, sugiriendo que la adquisición del lenguaje también comienza con la percepción del ritmo.
El cerebro humano está biológicamente sintonizado para predecir patrones de sonido, particularmente el ritmo, y esta capacidad puede ser esencial para el desarrollo cognitivo temprano.
Esta investigación confirma que el ritmo musical no es simplemente una preferencia cultural; es una capacidad humana innata. La capacidad del cerebro para anticipar el ritmo parece estar profundamente arraigada en nuestra biología, lo que sugiere que la influencia de la música en nuestras mentes puede comenzar mucho antes de lo que se imaginaba.
