Los paleontólogos han desenterrado una nueva especie de dinosaurio saurópodo de cuello largo en Brasil, revelando conexiones sorprendentes entre la antigua América del Sur y Europa. El descubrimiento sugiere que los dinosaurios se movían libremente entre continentes mucho más tarde en la historia de lo que se pensaba, desafiando las suposiciones sobre los ecosistemas aislados.
Un gigante perdido: Dasosaurus tocantinensis
El dinosaurio, llamado Dasosaurus tocantinensis, vagó por la Tierra hace aproximadamente 120 millones de años durante el período Cretácico Inferior. Medía aproximadamente 66 pies de largo y pertenecía al grupo Somphospondyli, un linaje de saurópodos parecidos a titanes. Lo que distingue a esta especie es una combinación única de rasgos físicos. Las vértebras de su cola presentan tres crestas distintas, mientras que el hueso del muslo cuenta con un bulto lateral inusual, características nunca antes vistas juntas en ningún dinosaurio.
Red dinámica de Gondwana
El descubrimiento hace retroceder la línea temporal de cómo entendemos la evolución de los dinosaurios. La Formación Itapecurú en el noreste de Brasil produjo un esqueleto parcial, que los científicos analizaron para rastrear su linaje. Dasosaurus parece estar más estrechamente relacionado con Garumbatitan morellensis, una especie encontrada en España que data de hace 122 millones de años. Este vínculo sugiere que los dinosaurios migraron entre continentes a través del norte de África mucho después de que el supercontinente Gondwana comenzara a fragmentarse.
“Este no es simplemente otro dinosaurio nuevo”, explica el Dr. Max Langer de la Universidad de São Paulo, autor principal del estudio publicado. “Es evidencia de que América del Sur del Cretácico Inferior era parte de una masa terrestre más amplia e interconectada donde las especies podían moverse entre continentes”.
Por qué esto es importante
El hallazgo refuta la idea de que América del Sur estuvo evolutivamente aislada durante este período. Más bien, era parte de una red más grande. Esto plantea dudas sobre la velocidad y la escala de la migración de los dinosaurios, así como sobre las condiciones ambientales que la permitieron. ¿Fueron los puentes terrestres más persistentes de lo que se suponía? ¿Fluctúan los niveles del mar de manera que faciliten los viajes? El estudio implica que el Océano Atlántico se abrió más gradualmente de lo que se pensaba anteriormente, dejando las rutas terrestres abiertas por más tiempo.
La investigación fue publicada en el Journal of Systematic Paleontology el 12 de febrero de 2026 y ya está provocando una reevaluación de la biogeografía de los dinosaurios.
El descubrimiento de Dasosaurus tocantinensis no sólo amplía nuestro conocimiento sobre la diversidad de saurópodos sino que también refuerza la idea de que los ecosistemas antiguos estaban mucho más interconectados de lo que se creía.























