El Secretario de Salud del Reino Unido, Wes Streeting, ha hecho un llamamiento a la cooperación entre partidos en materia de servicios de identidad de género, específicamente en relación con un próximo ensayo clínico de bloqueadores de la pubertad para niños. Su llamado surge tras una creciente controversia y críticas directas de los parlamentarios conservadores, Kemi Badenoch y Stuart Andrew, sobre el diseño y las implicaciones éticas del ensayo.
El núcleo de la disputa
En el centro del desacuerdo se encuentra un estudio de £10,7 millones dirigido por el King’s College de Londres, que evaluará los efectos de los bloqueadores de la pubertad en más de 200 niños que experimentan problemas de identidad de género. El ensayo tiene como objetivo reunir pruebas sobre los impactos a largo plazo de estos fármacos, que detienen la progresión natural de la pubertad.
El debate surge de un informe de 2024 de la Dra. Hilary Cass, una destacada pediatra, que encontró evidencia “notablemente débil” que respalda la eficacia de los bloqueadores de la pubertad en el tratamiento de la angustia relacionada con el género. A pesar de esto, Cass abogó por un ensayo clínico como única forma de determinar definitivamente si existe algún beneficio. Desde entonces, el gobierno ha prohibido el uso fuera de prueba de estos medicamentos en niños.
Preocupaciones sobre el diseño y la ética de los ensayos
Los parlamentarios conservadores Badenoch y Andrew expresaron serias reservas sobre el juicio, argumentando que carece de un grupo de control adecuado y se basa en una “creencia desacreditada” de que los niños pueden “nacer en el cuerpo equivocado”. Citan posibles efectos secundarios irreversibles, incluida la infertilidad y la pérdida de la función sexual, como riesgos críticos.
Streeting, si bien reconoce su “profundo malestar” al intervenir en el desarrollo hormonal natural, sostiene que el ensayo ha sido sometido a una rigurosa revisión ética y es necesario para recopilar conocimientos basados en evidencia. También señala que algunos jóvenes ya están obteniendo bloqueadores de la pubertad ilegalmente, lo que hace aún más urgente un estudio controlado.
Un contexto más amplio de polarización política
El tema se ha politizado profundamente, y Streeting enfatizó la necesidad de “quitarle el calor y la ideología a este debate”. La propia Dra. Cass señaló que la polarización tóxica ha obstaculizado su investigación. El consenso original entre partidos sobre la implementación de sus recomendaciones, establecido antes de las últimas elecciones, ahora se está desgastando bajo la presión de ambos lados.
Streeting sostiene que el ensayo es esencial para separar la incongruencia de género genuina (un trastorno reconocido) de la experimentación infantil normal con los roles de género. Sólo un estudio riguroso puede determinar qué resultados son atribuibles al medicamento, lo que permitirá tomar decisiones informadas sobre la atención futura.
Mirando hacia el futuro
El ensayo comparará a niños que reciben bloqueadores de la pubertad con un grupo de control que no recibe tratamiento, proporcionando un conjunto de datos para que los investigadores evalúen los efectos a largo plazo. El resultado será crucial para dar forma a las políticas y prácticas médicas futuras.
El debate en curso subraya los complejos desafíos éticos y médicos que rodean los tratamientos de identidad de género para menores. Destaca la tensión entre la investigación científica, las presiones políticas y la necesidad urgente de una atención basada en evidencia.

























