Los físicos han explorado una pregunta sorprendentemente específica: ¿qué pasaría si un agujero negro microscópico atravesara un cuerpo humano? La respuesta, según cálculos recientes, es… probablemente no tan mala como parece.
La física del encuentro con un agujero negro
Contrariamente a los tropos de la ciencia ficción, un pequeño agujero negro primordial (uno que teóricamente podría existir en el Universo temprano) probablemente causaría daños similares a una herida de bala en lugar de una aniquilación inmediata. Esto se debe a que la principal amenaza no es que el agujero negro te coma ; es la onda de choque supersónica que genera cuando se mueve a través del tejido a velocidades extremas.
La masa mínima necesaria para provocar daños importantes es asombrosa: alrededor de 140 mil millones de toneladas métricas. Con este tamaño, el agujero negro seguiría siendo increíblemente pequeño, con un diámetro menor que el de un átomo de hidrógeno. El verdadero problema surge de su velocidad (normalmente alrededor de 200 kilómetros por segundo), que crea una onda de choque capaz de desgarrar la carne.
Fuerzas de marea y espaguetificación
Más allá del shock inicial, entran en juego las fuerzas gravitacionales. Si bien la imagen popular de un agujero negro implica “espaguetificación” (estiramiento en forma de fideos), esto sólo se convierte en un factor en el caso de agujeros negros mucho más grandes, de al menos 7 billones de toneladas métricas.
Para alterar significativamente el tejido humano, particularmente el cerebro, un agujero negro tendría que ser comparable en masa a un asteroide. Incluso entonces, la onda de choque supersónica probablemente causaría daños más inmediatos. Es crucial recordar que las fuerzas gravitacionales ejercidas por tales objetos son débiles a escala de células individuales; su cuerpo existe diariamente bajo la atracción mucho más fuerte de la gravedad de la Tierra sin desintegrarse.
La improbabilidad de un encuentro
¿La buena noticia? Un evento así es casi estadísticamente imposible. Si los agujeros negros primordiales existen (su existencia aún no está demostrada), la densidad de estos objetos es tan baja que se estima que una colisión con un ser humano ocurre sólo una vez cada quintillones de años. Dado que el Universo tiene sólo 13.800 millones de años, es probable que la humanidad no viva el tiempo suficiente para que se produzca este escenario.
“Un agujero negro primordial suficientemente grande… causaría lesiones graves o la muerte si pasara a través de uno. Se comportaría como un disparo”, afirma el físico Robert Scherrer. “Un agujero negro primordial más pequeño podría atravesarte y ni siquiera lo notarías”.
En última instancia, si bien el experimento mental es fascinante, el riesgo de ser atravesado por un pequeño agujero negro es tan insignificante que cae firmemente en el ámbito de las curiosidades teóricas más que en el de las amenazas prácticas.























