En 2022, un equipo de investigación que investigaba los abetos en los Dolomitas italianos informó de una actividad eléctrica inusual en los árboles antes de un eclipse solar. El equipo concluyó que los árboles pueden haber “anticipado” el eclipse, y que los árboles más viejos posiblemente comunicaron este evento a los más jóvenes a través de señales eléctricas. Sin embargo, una nueva crítica publicada en febrero de 2024 arroja dudas sobre estos hallazgos y sugiere explicaciones alternativas para los fenómenos observados.
El experimento original
Los investigadores dirigidos por Alessandro Chiolerio construyeron sensores personalizados para medir la actividad eléctrica dentro de los abetos, conocidos como su “electrome”. Descubrieron que aproximadamente 14 horas antes del eclipse, los árboles exhibieron una respuesta eléctrica sincronizada. El equipo de Chiolerio atribuyó este comportamiento a la reacción de los árboles ante el próximo eclipse.
El equipo también documentó factores ambientales como la temperatura y la humedad, pero reconoció que no podían medirlo todo, incluidos los rayos cósmicos y las interferencias electromagnéticas. Esta omisión es crucial porque deja espacio para otras interpretaciones de los datos.
El contraargumento: los rayos como causa más probable
Ariel Novoplansky, investigador de la Universidad Ben-Gurion, publicó un artículo de opinión cuestionando las conclusiones de Chiolerio. Novoplansky sostiene que la actividad eléctrica observada probablemente fue causada por una tormenta eléctrica y rayos que cayeron en el área al mismo tiempo.
Los árboles más viejos, que actúan como “antenas más grandes” debido a su tamaño, podrían haber mostrado una mayor actividad simplemente porque son más susceptibles a las perturbaciones eléctricas. Novoplansky también señala que el eclipse parcial redujo la luz solar en sólo un 10,5% durante un corto período, un cambio demasiado pequeño para que los árboles lo consideren significativo.
El núcleo del desacuerdo
El debate se centra en si la sincronicidad observada en las señales eléctricas es una prueba de anticipación o simplemente una correlación con un evento externo como un rayo. Chiolerio sostiene que su investigación fue transparente y proporcionó esquemas para replicar, mientras que Novoplansky cuestiona la validez de atribuir un comportamiento complejo a un cambio ambiental relativamente menor.
Gagliano, coautor del estudio original, admite que la investigación tiene limitaciones, pero subraya que el patrón observado sigue sin explicación. Ella aboga por realizar más pruebas para aislar la verdadera causa.
Avanzando: replicación e investigación futura
La comunidad científica sigue dividida. Mientras Chiolerio propone repetir el experimento durante un eclipse total en España este año, Novoplansky enfatiza la necesidad de experimentos de control rigurosos para descartar factores de confusión. La conclusión clave es que, si bien el estudio original presentó una observación intrigante, se necesita más investigación para determinar si los abetos realmente “anticipan” los eclipses o si el fenómeno se debe a otras señales ambientales.
























