Ayuno intermitente: no es superior a las dietas tradicionales para bajar de peso

Una revisión exhaustiva de la evidencia científica revela que el ayuno intermitente (AI) no ofrece ninguna ventaja significativa sobre las dietas convencionales para bajar de peso, y sus efectos apenas se distinguen de no hacer ninguna dieta. El estudio, que analizó datos de 22 ensayos globales, encontró que las personas que seguían regímenes IF (incluidos enfoques populares como la dieta 5:2) lograron resultados de pérdida de peso similares a los de aquellos que seguían los consejos dietéticos estándar.

Pérdida de peso mínima, datos limitados a largo plazo

Los participantes en los estudios perdieron sólo alrededor del 3% de su peso corporal mediante IF, una cifra muy por debajo del umbral del 5% que los médicos consideran clínicamente significativo. Lo más importante es que todos los ensayos incluidos fueron a corto plazo, con una duración máxima de 12 meses. Este plazo limitado plantea dudas sobre la sostenibilidad y el impacto a largo plazo del MI. El hecho de que la pérdida de peso no fuera significativamente mayor que la lograda simplemente sin hacer dieta sugiere que la efectividad del IF depende en gran medida de la adherencia, un desafío común con cualquier enfoque dietético.

No hay beneficios claros más allá del control del peso

Más allá de una modesta pérdida de peso, la revisión no encontró evidencia convincente de que la IF mejore la calidad de vida de manera más efectiva que otras dietas. El Dr. Luis Garegnani, autor principal, enfatiza que la IF debe verse como “una opción entre varias para controlar el peso”, no como una solución milagrosa. A pesar de la creciente popularidad impulsada por las afirmaciones de beneficios para la salud, incluida una mejor función cognitiva y un envejecimiento más lento, la investigación no respalda estas afirmaciones.

La ciencia detrás del revuelo

La revisión Cochrane utilizó una metodología rigurosa y analizó datos de casi 2000 adultos en múltiples continentes. Los ensayos abarcaron varios métodos IF, como el ayuno en días alternos, la dieta 5:2 y la alimentación con restricción de tiempo. Si bien algunos estudios en animales sugieren que el IF puede influir positivamente en el metabolismo, la sensibilidad a la insulina y la inflamación a través de mecanismos como la autofagia (reciclaje celular), estos beneficios no se han demostrado de manera concluyente en humanos. La falta de definiciones estandarizadas para IF complica aún más la interpretación de los resultados.

Contexto evolutivo: nuestros cuerpos son adaptables

Investigadores como Maik Pietzner señalan que la pequeña pérdida de peso observada con la IF se alinea con el conocimiento de que nuestros cuerpos son notablemente resistentes a los períodos de escasez de alimentos. Puede ser necesario un ayuno prolongado (más de unos pocos días) para desencadenar cambios fisiológicos sustanciales, pero el conjunto actual de investigaciones se centra principalmente en intervenciones a más corto plazo. Esto sugiere que la ventaja evolutiva de sobrevivir a la hambruna no se traduce automáticamente en una pérdida de peso superior o en beneficios para la salud cuando se practica IF de forma intermitente.

En conclusión, la evidencia sugiere que el ayuno intermitente no es una estrategia excepcionalmente efectiva para perder peso. Si bien puede funcionar para algunas personas, sus beneficios son comparables a los de una dieta tradicional y no hacer nada en absoluto. La exageración que rodea a la IF debe atenuarse con realismo científico, ya que las investigaciones actuales no respaldan las afirmaciones de transformaciones extraordinarias en la salud.