Una nueva investigación revela que la anomalía de gravedad extrema de la Antártida, conocida como Geoide Antártico Bajo, no es un fenómeno repentino sino el resultado de movimientos lentos de rocas subterráneas que se remontan a decenas de millones de años. Geocientíficos de la Universidad de Florida y el Instituto de Física del Globo de París han mapeado el desarrollo de este agujero gravitatorio a lo largo de la Era Cenozoica (los últimos 66 millones de años), arrojando luz sobre un proceso clave que influye tanto en el nivel del mar como en la estabilidad de la capa de hielo.

¿Qué es el agujero de gravedad antártico?

El Geoide Antártico Bajo es la anomalía gravitacional más pronunciada en la Tierra. Las diferencias en la densidad de las rocas en las profundidades de la superficie crean variaciones en la gravedad, aunque pequeñas en términos absolutos, tienen efectos significativos en la altura del océano. Donde la gravedad es más débil, la superficie del mar desciende ligeramente a medida que el agua fluye hacia áreas con mayor atracción gravitacional. Esto significa que alrededor de la Antártida, los niveles del mar son considerablemente más bajos de lo que serían de otra manera.

¿Cómo rastrearon los investigadores sus orígenes?

Los investigadores utilizaron una combinación de grabaciones de terremotos globales y modelos basados ​​en la física para reconstruir una imagen en 3D del interior de la Tierra. El proceso es análogo a una tomografía computarizada, pero en lugar de rayos X, utilizaron ondas sísmicas para iluminar la estructura oculta del planeta. Al tener en cuenta todas las rocas detectables y utilizar modelos predictivos, los científicos reconstruyeron un mapa gravitacional que coincidía estrechamente con los datos satelitales.

Luego, ejecutaron las simulaciones hacia atrás, “rebobinando” efectivamente el flujo de roca a lo largo de 70 millones de años. Esto reveló que el agujero de gravedad no siempre fue tan fuerte; Ganó prominencia hace entre 50 y 30 millones de años.

La conexión con el cambio climático

El momento de esta creciente anomalía de la gravedad coincide con importantes cambios climáticos en la Antártida, incluido el inicio de una glaciación generalizada. Los investigadores ahora pretenden determinar si existe un vínculo causal directo entre el agujero de gravedad y el crecimiento de las capas de hielo.

“El objetivo final es comprender cómo los procesos en el interior de nuestro planeta se conectan con los cambios climáticos en la superficie”, explica el profesor Alessandro Forte de la Universidad de Florida.

Esta investigación destaca que el interior de la Tierra no es estático, sino que da forma activa al entorno en el que vivimos. Comprender esta dinámica es crucial para predecir cómo se comportarán los niveles del mar y las capas de hielo en el futuro.

El estudio, publicado en Scientific Reports en diciembre de 2025, ofrece un poderoso ejemplo de cómo la geofísica puede desbloquear misterios enterrados en las profundidades de nuestro planeta.


P. Glišović y A.M. Forte. 2025. La evolución cenozoica del geoide más fuerte de la Tierra ilumina la dinámica del manto debajo de la Antártida. Representante científico 15, 45749; doi: 10.1038/s41598-025-28606-1

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