El genoma del calamar vampiro (Vampyroteuthis sp. ) ha sido completamente secuenciado, lo que revela que es uno de los genomas animales más grandes jamás analizados: supera los 11 mil millones de pares de bases. Este descubrimiento proporciona un eslabón perdido fundamental para comprender la evolución de los cefalópodos, el grupo que incluye los calamares, los pulpos y las sepias. La investigación, publicada en iScience el 21 de noviembre de 2025, confirma que el calamar vampiro ocupa una posición “intermedia” única entre los linajes modernos de pulpo y calamar.

Los secretos genómicos de un fósil viviente

El calamar vampiro es una criatura de aguas profundas que habita en océanos de todo el mundo a profundidades de 500 a 3000 metros. A diferencia de los calamares y pulpos típicos, se reproduce varias veces a lo largo de su vida, un rasgo que sugiere una estrategia reproductiva más primitiva. A pesar de su nombre, el calamar tiene ocho brazos como un pulpo, pero genéticamente comparte más rasgos con los calamares y las sepias. Esto lo convierte en un valioso “fósil viviente genómico” que preserva características clave de la evolución de los cefalópodos.

El equipo de investigación, dirigido por Masa-aki Yoshida de la Universidad de Shimane, secuenció el genoma de un espécimen recolectado en el Océano Pacífico occidental. El tamaño del genoma es aproximadamente cuatro veces mayor que el genoma humano, pero muestra una estructura cromosómica sorprendentemente bien conservada. Esta preservación es significativa porque los pulpos modernos sufrieron extensos reordenamientos cromosómicos durante la evolución, mientras que el calamar vampiro conservó una organización más ancestral.

Por qué esto es importante: reescribiendo la historia de los cefalópodos

Durante más de 300 millones de años, los cefalópodos se han dividido en dos grupos principales: los calamares y sepias de diez brazos (Decapodiformes) y los pulpos de ocho brazos (Octopodiformes). El genoma del calamar vampiro proporciona la primera evidencia clara a nivel cromosómico de esta divergencia.

Los primeros cefalópodos probablemente se parecían más a los calamares de lo que se suponía anteriormente. El genoma del calamar vampiro sugiere que el ancestro común de los pulpos y los calamares tenía una estructura cromosómica similar a la de un calamar que luego se fusionó y compactó en el genoma del pulpo moderno, un proceso conocido como “fusión con mezcla”. Esta reorganización cromosómica a gran escala, más que nuevos genes, parece ser el principal impulsor de la diversidad de cefalópodos.

Hallazgos clave e implicaciones futuras

Los investigadores también secuenciaron el genoma del pulpo pelágico Argonauta hians (nautilo de papel) para compararlo. El análisis muestra que el calamar vampiro conserva una herencia genética anterior a ambos linajes. Los hallazgos desafían las suposiciones arraigadas sobre la evolución de los cefalópodos, sugiriendo que la divergencia entre pulpos y calamares fue impulsada por importantes cambios cromosómicos más que por innovación genética.

“Nuestro estudio proporciona la evidencia genética más clara hasta el momento de que el ancestro común de los pulpos y los calamares era más parecido al calamar de lo que se pensaba anteriormente”, afirmó el Dr. Emese Tóth de la Universidad de Viena.

Se espera que la secuenciación de estos genomas revolucione la comprensión de la evolución de los cefalópodos, proporcionando una base para futuras investigaciones sobre los mecanismos genéticos detrás de sus notables adaptaciones. Este descubrimiento subraya la importancia de preservar los “fósiles vivientes” como el calamar vampiro, que contienen pistas sobre la profunda historia evolutiva de la vida en la Tierra.