Por primera vez, los astrónomos han observado directamente un aspecto clave de la formación de planetas: la composición atmosférica de un exoplaneta refleja la de su estrella anfitriona. El estudio, publicado el 18 de febrero de 2026 en Nature Communications, confirma una suposición de larga data de que los planetas heredan su identidad química de los discos protoplanetarios donde se originan. Este hallazgo proporciona una validación crítica para los modelos utilizados para comprender la formación tanto de gigantes gaseosos como de exoplanetas rocosos.
El Júpiter ultracaliente WASP-189b
WASP-189b, un gigante gaseoso de 1,6 veces el tamaño de Júpiter, orbita una estrella masiva de tipo A (HD 133112) ubicada a 322 años luz de distancia en la constelación de Libra. Esta estrella es significativamente más caliente y más grande que nuestro Sol, alcanzando temperaturas superiores a los 2.000 grados centígrados. La extrema proximidad del planeta a su estrella (sólo 20 veces más cerca que la Tierra del Sol) da como resultado un período orbital abrasador de sólo 2,7 días.
Avance en el análisis atmosférico
El equipo de investigación, dirigido por Jorge Antonio Sánchez de la Universidad Estatal de Arizona, utilizó el espectrómetro infrarrojo de rejilla de inmersión (IGRINS) del telescopio Gemini Sur para analizar la atmósfera de WASP-189b. El instrumento permitió mediciones de alta resolución de los espectros de emisión térmica, revelando la presencia de hierro neutro, magnesio, silicio, agua, monóxido de carbono e hidroxilo.
Lo más importante es que el estudio encontró que la proporción de magnesio a silicio de WASP-189b coincide con la de su estrella anfitriona. Esta evidencia observacional directa respalda la teoría de que los discos protoplanetarios (los lugares de nacimiento de los planetas) conservan la misma composición elemental que sus estrellas.
Por qué esto es importante
La comprensión previa de este vínculo químico estelar-planetario se basó principalmente en observaciones dentro de nuestro Sistema Solar. La confirmación de un exoplaneta abre nuevas vías para estudiar la formación de planetas en otros lugares. Las temperaturas extremadamente altas de WASP-189b permiten una detección más fácil de elementos formadores de rocas vaporizados, que de otro modo quedarían ocultos en planetas más fríos.
“WASP-189b nos proporciona un punto de observación muy necesario para nuestra comprensión de la formación de los planetas terrestres”, explica Sánchez.
La capacidad de medir estos elementos con espectrógrafos terrestres representa un avance significativo en la investigación de exoplanetas, permitiendo un modelado más preciso de la composición y los mecanismos de formación de los planetas rocosos.
El estudio subraya la importancia de la espectroscopia de alta resolución para desentrañar los misterios de las atmósferas exoplanetarias y promete perfeccionar nuestra comprensión de cómo se forman los planetas en la galaxia.

























