La NASA se está preparando para lanzar la misión Artemis II, un vuelo histórico de 10 días que llevará a cuatro astronautas en una vuelta alrededor de la luna y de regreso. Esta será la primera misión tripulada más allá de la órbita terrestre desde 1972 y servirá como prueba vital para futuros aterrizajes lunares planificados para finales de esta década. La misión no se trata sólo de tecnología; se trata de reavivar la imaginación pública y demostrar que la exploración espacial humana es posible.

La tripulación y el objetivo

La tripulación de Artemis II está formada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch (todos astronautas de la NASA) y Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense. Su objetivo principal es verificar los sistemas de vuelo, comunicaciones, soporte vital y navegación de la nave espacial Orion en el espacio profundo. Si bien el viaje en sí no aterrizará en la luna, llevará la nave espacial y sus sistemas al límite en preparación para misiones lunares más ambiciosas.

Lanzamiento y órbita inicial (días 1 y 2)

Está previsto que la misión se lance a bordo del potente cohete Space Launch System (SLS) de la NASA, que generará más de 8,8 millones de libras de empuje. A los ocho minutos del despegue, el cohete se despojará de sus propulsores y de su etapa central, colocando a Orión en una órbita terrestre inicial. Desde allí, la nave espacial maniobrará hacia una órbita muy elíptica, manteniendo a la tripulación dentro del alcance para un regreso rápido en caso de emergencias. Luego, la tripulación probará manualmente los sistemas críticos, incluidas las comunicaciones y el soporte vital, mientras aún orbita la Tierra.

Inyección translunar y espacio profundo (días 2 a 5)

El día 2, Orion encenderá su motor principal en una maniobra conocida como inyección translunar (TLI). Esta combustión enviará a la nave espacial en una trayectoria de cuatro días hacia la luna. El curso está diseñado para aprovechar las fuerzas gravitacionales para una ruta de retorno natural, lo que significa que la nave espacial dará una vuelta alrededor de la luna y regresará a la Tierra incluso si fallan los motores posteriores. El astronauta Koch señala que la combustión TLI también es efectivamente la combustión de desorbitación, destacando los riesgos inherentes y la precisión requerida. A medida que Orión se aleje de la Tierra, la tripulación realizará comprobaciones del sistema, procedimientos de emergencia y pruebas de exposición a la radiación.

Sobrevuelo lunar y observaciones del lado lejano (día 6)

Orión pasará entre 4.000 y 6.000 millas de la superficie lunar, brindando a la tripulación impresionantes vistas de la luna. Durante esta fase, la nave espacial perderá temporalmente el contacto con la Tierra mientras vuela detrás de la Luna, brindando la oportunidad de observar y fotografiar la cara oculta. Fue entonces también cuando la tripulación pudo batir el récord de distancia establecido durante la misión Apolo 13, viajando más lejos de la Tierra que cualquier ser humano antes que ellos.

Regreso a la Tierra (días 7 a 10)

Después de rodear la Luna, Orión dependerá de la gravedad para guiarla de regreso a la Tierra. La tripulación continuará con las pruebas del sistema, incluidos ejercicios de pilotaje manual y más evaluaciones de protección contra la radiación. A medida que la nave espacial se acerque a la Tierra, el módulo de servicio se desprenderá y se quemará en la atmósfera, dejando sólo la cápsula de la tripulación sobreviviendo al reingreso. Orion entrará a velocidades extremas, calentándose a 3000 °F, antes de desplegar paracaídas para amerizar frente a la costa de San Diego, California. Los equipos de recuperación de la Marina de los EE. UU. recuperarán la cápsula y la tripulación en unas horas.

Artemis II representa no sólo una hazaña tecnológica sino un paso simbólico hacia adelante en la exploración espacial humana. Al demostrar la confiabilidad de Orión y sus sistemas, la NASA está sentando las bases para una presencia lunar sostenida y, en última instancia, misiones más allá de nuestra Luna.