La NASA se está preparando para una prueba crítica de su cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), un “ensayo general húmedo”, antes de enviar a cuatro astronautas en una misión de 10 días alrededor de la Luna. Esta prueba, que implica el abastecimiento completo de combustible y la cuenta regresiva simulada del cohete de 322 pies, es crucial para garantizar un lanzamiento tripulado seguro y exitoso.
El camino hacia la plataforma
El 17 de enero, el cohete SLS y su lanzador móvil completaron un viaje de 12 horas y cuatro millas hasta el Complejo de Lanzamiento 39B en Cabo Cañaveral, Florida. Esta lenta procesión, llevada a cabo por el viejo transportador de orugas, marca un importante paso adelante en la misión Artemis II. La misión en sí será el primer vuelo lunar tripulado en 53 años y llevará a los astronautas Victor Glover, Christina Koch, Reid Wiseman y el canadiense Jeremy Hansen.
El movimiento de este enorme cohete no es sólo un logro técnico; subraya el renovado enfoque en la exploración lunar. Después de décadas de priorizar otros programas espaciales, la NASA ahora está comprometida a establecer una presencia sostenida en la Luna y sus alrededores. Este cambio refleja también tendencias geopolíticas más amplias: dado que China y empresas privadas como SpaceX también realizan misiones lunares, Estados Unidos está decidido a mantener su liderazgo en el espacio.
Ensayo general mojado: una prueba crítica
El próximo ensayo general húmedo implicará cargar el cohete con 700.000 galones de oxígeno líquido e hidrógeno líquido sobreenfriados. La prueba simulará toda la secuencia de cuenta atrás del lanzamiento, deteniéndose sólo 29 segundos antes del encendido. El resultado de esta prueba determinará directamente si la NASA podrá cumplir con su ventana de lanzamiento actual en febrero.
“Necesitamos superar el vestido mojado, necesitamos ver qué lecciones aprendemos como resultado de eso y eso, en última instancia, trazará nuestro camino hacia el lanzamiento”, dijo el director de lanzamiento de Artemis, Charlie Blackwell-Thompson.
Esta prueba es esencial porque el primer lanzamiento sin tripulación del SLS (Artemis I) en 2022 encontró varios problemas, incluidas fluctuaciones de temperatura en la carga de oxígeno líquido y fugas de hidrógeno. Desde entonces, los ingenieros han revisado los procedimientos y actualizado el hardware para abordar estos problemas. El éxito de Artemis II depende de comprobar que estas correcciones sean efectivas.
Lecciones aprendidas de Artemisa I
La NASA ha aprendido de los desafíos de la misión Artemis I. El Centro Espacial Kennedy ha revisado procedimientos y actualizado hardware para mejorar la confiabilidad. Estos cambios incluyen ajustes a las técnicas de carga de oxígeno líquido, modificaciones a las conexiones de hardware para evitar fugas y pruebas criogénicas de válvulas críticas.
El enfoque meticuloso de las pruebas refleja lo mucho que está en juego en los vuelos espaciales tripulados. Una sola falla podría tener consecuencias catastróficas, por lo que la NASA prioriza la seguridad por encima de todo. El equipo se compromete a garantizar que los astronautas regresen sanos y salvos, incluso si eso significa retrasar el lanzamiento.
Cronograma de lanzamiento y preparativos finales
Si el ensayo general húmedo se desarrolla sin mayores problemas, la NASA podría lanzar Artemis II ya el 6 de febrero. Sin embargo, los ingenieros analizarán minuciosamente todos los datos antes de tomar una decisión final. Los responsables de la misión han enfatizado que no apresurarán el proceso y sólo procederán cuando confíen en la preparación del cohete.
“Tengo un trabajo y es el regreso seguro de Reid, Victor, Christina y Jeremy. Lo considero un deber y una confianza”, dijo John Honeycutt, presidente del equipo de gestión de la misión. “Vamos a volar cuando estemos listos”.
La misión Artemis II representa un momento crucial en la exploración espacial. Su éxito no sólo validará el nuevo hardware y procedimientos de la NASA, sino que también allanará el camino para futuras misiones lunares, incluido el establecimiento de una base lunar permanente. El enfoque cuidadoso y deliberado de las pruebas y la preparación es un testimonio de la importancia de la seguridad y la confiabilidad en los vuelos espaciales tripulados.
























